Enero 10, 2026

Últimas Noticias

Exhortan a reciclar los árboles de navidad en EdoMéx Logran que la extorsión no sea rentable en el Estado de México Aprueban en Tlalnepantla continuidad de los programas sociales en 2026 Detienen en Tlalnepantla a presunto narcomenudista Convierte la papiroflexia en puente hacia el conocimiento Invitan a conocer el arte ancestral en la exposición “Mezcala. Antes del tiempo" Apoyan a ganaderos del sur en la contención del gusano barrenador Docente UAEMéx representará a México en Mundial de Campo Traviesa ¿Qué diablos es narcoterrorismo? (Roberto Fuentes Vivar) El nuevo año estará marcado por Trump (Claudia Luna Palencia) Registra EdoMéx el menor número de homicidios diarios de los últimos 15 meses Aprueban lineamientos para evaluación del Poder Judicial del EdoMéx Lleva Raciel Pérez alegría y juguetes a miles de niños en Tlalnepantla Oriente Llevan energía eléctrica solar a más de mil familias rurales Realizó “Grupo Relámpagos” más de 600 operaciones en 2025 Intensifican revisión en rastros para asegurar carne en condiciones adecuadas

Europa perturbada ante la Doctrina Trump

Lunes 05 de Enero del 2026
Claudia Luna Palencia

Por la Espiral

Claudia Luna Palencia

En los últimos veinte años, tres han sido las más grandes diásporas en el mundo:  la siria, la venezolana y la ucrania. Solo en Europa viven 600 mil venezolanos y, es España, el país con la mayor colonia venezolana: 400 mil personas.

          Muchas de ellas salieron el pasado sábado para reunirse de forma improvisada en la explanada de la Puerta de Sol, para festejar la aprehensión de Maduro. Hubo de todo: llanto, emociones encontradas y, sobre todo, la esperanza de retornar a su país.

          Pero la emoción se convirtió en incredulidad tras escuchar al presidente de Estados Unidos decir en rueda de prensa desde su casa privada de Mar-a-Lago que su país se quedará para gobernar a Venezuela y preparar la transición. Y, que lo harán, con la cooperación de Delcy Rodríguez, quien  ha pasado de vicepresidenta a gobernante de Venezuela.

          La estructura chavista montada en Venezuela en los últimos 25 años está anidada en todo el aparato del Estado… eso no se desmonta de la noche a la mañana.

          En estos momentos, aquí en Europa, hay muchas emociones encontradas y profunda indignación por la actitud injerencista perpetrada por el gobierno del presidente Donald Trump que hace parecer a Putin y  a Xi Jinping, como los buenos de la película.

          Por un lado, las democracias occidentales desde luego rechazan los gobiernos autocráticos y autoritarios. Pero, eso no justifica que un país invada a otro, le lance misiles de crucero y entren sus fuerzas especiales a detener a un presidente para llevárselo detenido.

          Hemos vuelto a la peor era del intervencionismo norteamericano: la que destruyó América Latina quitando y poniendo gobernantes a lo largo de las décadas de 1960 a 1990 hasta que el terrorismo de Al Qaeda y el crecimiento de China se convirtieron en sus dos nuevas amenazas y  Washington empezó a olvidarse de su patio trasero para apuntar hacia Asia y Medio Oriente.

          La última vez que la Doctrina Monroe actuó de forma implacable contra otro país de América Latina fue durante la invasión de Panamá para capturar al general Manuel Antonio Noriega, entre diciembre de 1989 y enero de 1990.

          La Operación Causa Justa fue ordenada entonces, por el presidente republicano, George Herbert Bush, ese mismo que intentó derrocar a Saddam Hussein, en Irak bajo el pretexto de las bombas biológicas y químicas. Fue otro Bush, su hijo, George Walker Bush quien como presidente culminó uno de los máximos deseos de su padre: la caída del régimen de Hussein.

          Con el pretexto de las armas de destrucción masiva, el presidente George Walker Bush ordenó la invasión de Irak, el 20 de marzo de 2003, y Hussein fue detenido.  Nunca encontraron los famosos laboratorios con armas químicas ni biológicas.

          Lo que sí había era mucho petróleo y gas. Irak, entonces era el segundo productor de petróleo del mundo con unas caudalosas reservas. Mi libro “La Política del Miedo” publicado el día de la caída de Hussein recoge precisamente sendos documentos de la CIA en los que se menciona que Estados Unidos podría enfrentar, después de 2030, una guerra con China por defender a Taiwán.  Y se urge en dichos informes a que Estados Unidos procure lo más pronto posible su supremacía energética.

          Y así ha sido en el tiempo: Estados Unidos, su economía era tradicionalmente importadora de gas y petróleo, recordemos cómo le impactó el embargo petrolero árabe de la década de 1970 y 1980. En la actualidad, la economía norteamericana,  se da el lujo de exportar gas y petróleo y posee en reservas estratégicas hasta 727 millones de barriles de petróleo. Mucho ordeñado a Irak.

A COLACIÓN

          Ahora no son los Bush, sino Trump, el que quiere otra teta para dar de mamar a las reserva petroleras de su país: el petróleo venezolano, el pretexto es la droga y el tráfico ilegal de armas para deponer a Maduro. La realidad es que la nueva Doctrina Monroe (o más bien Doctrina Trump) se basa en tres pilares fundamentales: 1) La seguridad y la defensa estratégica de Estados Unidos, desde Groenlandia, hasta la Patagonia; pero sobre todo enfocada a fortificar sus flancos defensivos más débiles pasando desde Groenlandia por Canadá hasta la frontera con México; 2) recuperar el terreno ideológico y económico que ya dominan rusos, iraníes y chinos en América Latina; y, 3) Asegurar el abastecimiento energético y gasístico que Estados Unidos requiere para los próximos 50 años. La famosa estrategia trumpista “Drill, baby drill”.

          A Trump, no le interesa la democracia venezolana, le interesa que sus amigos de las multinacionales que él elija vayan a Venezuela a ordeñarla y joder de paso a la economía china que es la principal compradora del petróleo venezolano a precios privilegiados.  El día de la captura de Maduro, unas horas antes, él se había reunido con Qiu Xiaoqi, enviado de Bejing, para asuntos latinoamericanos. Ambos hablaron sobre inversiones chinas en la infraestructura petrolera venezolana.

          La terminal naviera de José, en Venezuela, luce frecuentes atascos de buques chinos cargados de hidrocarburos listos para navegar con el oro negro bolivariano.

          Que Trump deje a Delcy en el poder ya es de por sí llamativo, porque prácticamente pasará a entenderse con el podrido régimen chavista ese mismo que ha expulsado a esos millones de venezolanos que han huido de la represión, la miseria y el hostigamiento. ¿Quién le va a decir a Putin que no se apropie de Ucrania y de sus recursos naturales y mate a Zelenski en una operación especial como ya lo ha intentado varia veces?  China no unifica a Taiwán porque significa una guerra con Estados Unidos… pero tarde o temprano sucederá por esa razón Estados Unidos pasará a controlar el continente americano para reducir la influencia que China ya tiene en la región (y Rusia, por supuesto, que pierde un aliado en Venezuela).