Últimas Noticias
Todos los hombres del presidente Trump
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
En este viaje a China, Trump ha querido arrancarle a Xi Jinping, una serie de compromisos con inversiones millonarias favorables para la Unión Americana. Uno fundamental en el renglón del comercio: que China compre más productos agrícolas y cárnicos norteamericanos.
China es el principal consumidor de soja del mundo e importa el 60% de la producción de este cultivo. En 2025, las importaciones de soja chinas subieron 16% hasta los 112 millones de toneladas; la mayoría importadas de América del Sur.
Además, con Trump viajaron a China una batería de 17 magnates: desde los dueños de multinacionales del sector de la tecnología hasta del sector aeroespacial. A los estadounidenses les interesa mejorar su posición negociadora con China; reducir su déficit comercial y lograr accesos preferenciales en tierras raras y, primordialmente, en Inteligencia Artificial.
Las intenciones siempre han sido completamente claras. El Air Force One se convirtió por unas horas en el avión que transportaba a los magnates que mueven a buena parte del mundo con Elon Musk a la cabeza.
El dueño de Tesla y SpaceX mantiene un pulso con China en el renglón de los autos eléctricos y es una figura bastante respetada en el gigante asiático. De hecho, desde 2018, Musk logró que Tesla sea el primer fabricante extranjero autorizado para establecer una fábrica en China sin tener al gobierno como socio o bien a otro fabricante local como partner.
También viajó con Trump, el magnate Tim Cook quien dejará de dirigir Apple y está muy interesado en tierras raras. Precisamente, China posee aproximadamente 44 millones de toneladas métricas de tierras raras, lo que representa alrededor de 50% de las reservas mundiales de este recurso.
Igualmente, muy destacada la presencia del CEO de Nvidia, Jensen Huang, bastante interesado en chips, tierras raras y en vender para empresas chinas. De hecho, previo al viaje y como muestra de distensión, el Departamento de Comercio de Estados Unidos, dio a conocer que autorizó a Nvidia vender su chip H200 para IA a diez empresas chinas, entre los que se encuentran Lenovo y Foxconn.
Me resulta curioso que Huang y Musk fueron los empresarios más solicitados para realizarse fotografía y selfies y quienes acapararon la atención de las cámaras de televisión. Huang nació en Taiwán; pero muy pequeño emigró junto con su familia a Estados Unidos y es el fundador y dueño de Nvidia considerado el gigante de los chips. En la actualidad tiene un valor de capitalización bursátil de 5.5 billones de dólares.
Por cierto, entre los negocios que Trump ha procurado que sean facilitados en este viaje, figura la venta de aviones Boeing; el empresario Robert Kelly Ortberg, CEO de Boeing, estuvo en Beijing interesado en abrirle camino a sus aviones.
Hace un mes, Ortberg declaró a varios medios norteamericanos como Fox Business, que esperaba que el presidente Trump incluyese una venta millonaria de aviones Boeing en su acuerdo con China. "No voy a darles el número de aviones, pero es un número enorme”.
El fabricante viene de conseguir un contrato por 8 mil 600 millones de dólares para construir cazas para la Fuerza Aérea Israelí; el acuerdo que Boeing quiere con China es para venderle aviones Boeing 737 Max, un volumen de 500 aviones y 100 Boeing 787 Dreamliner y 777X de fuselaje ancho.
A COLACIÓN
La última vez que estuvo Trump en China fue en 2017 y este reencuentro acontece con una aldea global que, desde entonces, ha visto pasar una pandemia; la invasión de Rusia a Ucrania; la captura ordenada por Trump del dictador venezolano, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Rodriguez, en Caracas; y, la actual guerra con Irán que ya ha provocado la mayor disrupción en los energéticos de los últimos años.
Así es que nueve años después, el mundo no está mejor y las tensiones geopolíticas son crecientes: mientras Washington aplica su eterna política del palo y la zanahoria, China se decanta por el soft power y la diplomacia de las inversiones mediante la Nueva Ruta de la Seda.
Son dos visiones completamente distintas de la forma en cómo relacionarse con el resto del mundo. Jinping llegó a citar como un dilema para la diplomacia de ambos países esa forma de relacionarse tan distinta. Y, son las dos potencias de nuestra Era llamadas a entenderse…