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Europa comete el error de arrodillarse ante Trump
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
Aquí en Europa, desde hace varias semanas, había rumores de que posiblemente, el mandatario norteamericano faltase a la cita anual del G7 si no lograba tranquilizar el contexto bélico con Irán.
Y, parece mera coincidencia, pero Evian-les-Bains cuyas aguas baña el Lago Lemán está a solo 41 kilómetros de distancia de Ginebra; la ciudad elegida por Trump para que se firmase un memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos.
Una firma programada, para el viernes 19 de junio, con presencia de delegaciones de Estados Unidos e Irán pero que, a la última hora, recibió un portazo porque la delegación iraní (no se fía de los norteamericanos) decidió no acudir a la cita. El documento lo firmó digitalmente.
Así es que el presidente estadounidense que ya llevaba el texto impreso, lo ha firmado de improviso la noche del 17 de junio, durante la cena del lujo del G7, celebrada en el imponente Palacio de Versalles. Lo ha signado antes de tomar el postre, sentado en la mesa de comensales y flanqueado a su derecha, por el presidente Macron; y a su izquierda, por la primera dama francesa, Brigitte Macron.
El mandatario galo que, como anfitrión se ha visto todavía más diplomático de lo que es, trato de suavizar el terreno para evitar cualquier confrontación dialéctica con el republicano.
“Celebro este momento de unidad, con discusiones de calidad y cooperación real entre los líderes que nos hemos reunido hoy, tras meses de desacuerdos. Este G7 es objetivamente un éxito, porque nos ha permitido coordinarnos muy estrechamente para responder a crisis y trabajar en los grandes retos de nuestro tiempo”, recalcó Macron.
Para Trump, su operación bélica denominada Furia Épica contra Irán y en la que ha participado igualmente Israel es una operación exitosa porque según sus expectativas se ha logrado minimizar una amenaza existencial contra Israel y un peligro constante para Estados Unidos.
Al G7, no le ha quedado de otra más que secundar al norteamericano y presentar un comunicado alentador, sobre el acuerdo que todavía no sabe muy bien quién ha sido el interlocutor fiable por parte del régimen iraní.
"Celebramos el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, asegurado bajo el fuerte liderazgo del presidente Trump, con el apoyo de los países mediadores, que ofrece una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera cualquier arma nuclear y abordar las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas. Apoyamos y estamos listos para contribuir a su implementación”.
El documento también ha destacado que: “Reafirmamos que el derecho de paso de tránsito sin restricciones ni peajes es la base del comercio internacional. Estamos de acuerdo en que la iniciativa multinacional, independiente y defensiva liderada por Francia y Reino Unido puede desempeñar un papel importante para facilitar la reanudación del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz protegiendo los buques mercantes; tranquilizando a los operadores navieros comerciales y apoyando la verificación de que todas las minas han sido eliminadas”.
A COLACIÓN
La asonada bélica, junto con las tensiones en el estrecho de Ormuz, ha durado tres meses y 18 días en las que el mundo ha pagado este nuevo conflicto con una factura muy elevada: menor crecimiento y más inflación.
En abril pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) habló de un panorama sombrío destacando que la guerra en Medio Oriente oscurecía las perspectivas económicas globales.
El organismo internacional ponía además especial énfasis en cómo la situación en el estrecho de Ormuz estaba poniendo al mundo al borde de una gran crisis energética.
Entonces, el FMI barajó diversos escenarios: en el cortoplacista, es decir, una guerra de corta duración no superior a un cuatrimestre (que es al parecer el caso actual) el PIB mundial podría salvar la perspectiva de crecimiento de 3.1% (solo perdería 4 décimas del PIB originalmente previsto de 3.4%) siempre y cuando se corrija el choque de oferta energético; se reabra rápidamente Ormuz y comiencen a fluir casi 60 millones de barriles de petróleo atrapados en el Golfo Pérsico.
Aunque eso suceda, no puede obviarse, que la inflación ha sufrido el golpe de un doble shock en los precios del petróleo y del gas; y, la inflación general ronda de media un 4.4 por ciento.
Europa llegó al G7 al borde de la recesión y con algunos países bordeando la estanflación. Y, lo hace con un Donald Trump incapaz de controlar todos los fuegos que deja arder y sometiendo a Europa a golpes masoquistas. Esto no pinta nada bien…