Octubre 25, 2026

Últimas Noticias

Tlalnepantla, entre las ciudades con menor percepción de inseguridad Convierte UAEMéx el arte en espacio de inclusión y reflexión sobre la memoria Modalidad 40, una ley para pensionar a ricos (Roberto Fuentes Vivar) Europa en peligro (Claudia Luna Palencia) Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez agilizan Vivienda para el Bienestar en EdoMéx Donan predios y regularizan patrimonios en Tlalnepantla UAEMéx Amecameca, segunda sede regional de la Feria del Libro Futuro hipotecado Entregan más de 17 mil apoyos para el autoempleo y desempleo en EdoMéx Entregan calles repavimentadas en Tlalnepantla LLeva UAEMéx por primera vez a Tenancingo poesía, ciencia e ilustración El "lunes negro" que es imposible de olvidar (Roberto Fuentes Vivar) Meloni ordena reforzar Milán de los rijosos (Claudia Luna Palencia)

No es Claudia. Es lo que representa.

Domingo 19 de Julio del 2026
Laura Tirado

No es Claudia. Es lo que representa.

No es Claudia. Es lo que representa.

Por : Laura Tirado

Vivimos tiempos en los que todo parece reducirse a una batalla de bandos. Si reconoces un acierto de un gobierno, de inmediato te colocan una etiqueta. Si señalas un error, te ponen otra. Y en medio de esa polarización, olvidamos algo muy sencillo: reconocer un hecho no significa renunciar al pensamiento crítico.

Se puede estar de acuerdo o no con la forma de gobernar de Claudia Sheinbaum. Se puede compartir o cuestionar sus decisiones, su visión de país o su proyecto político. Esa discusión es válida y necesaria en una democracia.

Pero hay imágenes que trascienden la política.

Ver a Claudia Sheinbaum entregar el Balón de Oro en la final de la Copa Mundial de la FIFA, en un presídium integrado prácticamente por hombres, me produjo un genuino sentimiento de orgullo como mujer.

No fue un orgullo partidista. Fue un orgullo simbólico.

Quienes hemos desarrollado nuestra carrera en sectores donde las posiciones de mayor poder siguen siendo ocupadas mayoritariamente por hombres sabemos lo que representa hacerse escuchar y ocupar espacios que durante décadas parecían reservados para otros.

El mundo empresarial, la política, los medios de comunicación y muchas industrias continúan teniendo un techo de cristal que, aunque se ha ido resquebrajando, sigue existiendo.

Por eso esa imagen importa. Porque les recuerda a millones de niñas y mujeres que también podemos ocupar esos espacios; que esos lugares de decisión, representación y liderazgo también nos pertenecen.

Para muchos resulta más sencillo minimizar un hecho por quién lo protagoniza que reconocer el significado que tiene.Paradójicamente, ese tipo de momentos pocas veces se reconocen. La conversación pública suele estar marcada por la confrontación y por la descalificación.

Creo que eso también es sororidad.

La sororidad no consiste en coincidir ideológicamente con otra mujer. Tampoco implica dejar de señalar errores cuando existan. Significa reconocer el mérito de una mujer cuando rompe inercias, ocupa espacios históricamente reservados para los hombres y representa a nuestro país con dignidad, aunque pensemos distinto a ella.

No soy seguidora de la ideología de Claudia Sheinbaum. Tampoco escribo estas líneas para defender un gobierno. Escribo porque creo que el reconocimiento debe darse cuando corresponde.

Y porque la igualdad no llegará el día en que todas las mujeres pensemos igual. Llegará el día en que seamos capaces de reconocer los logros de otra mujer sin preguntarle primero por quién votó, qué partido representa o si coincide con nuestra forma de ver el país.

Eso, para mí, también es feminismo. Y eso, para mí, también es sororidad.