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Luzma rumbo a Ecatepec: ¿lealtad o solo para la foto? Por: Laura Tirado

Luzma rumbo a Ecatepec: ¿lealtad o solo para la foto?
Por: Laura Tirado
La salida de Luz María Hernández, mejor conocida como “Luzma”, de la dirigencia estatal de Morena para buscar la presidencia municipal de Ecatepec deja una pregunta inevitable: ¿realmente se notará su ausencia al frente del partido que gobierna el Estado de México? Desde mi perspectiva, difícilmente.
Y no porque Morena pueda prescindir de sus dirigentes, sino porque Luzma nunca logró proyectar la fuerza, el liderazgo ni el carácter político que exige conducir al partido en el poder en la entidad más poblada del país.
Una cosa es ocupar una presidencia partidista y otra muy distinta ejercer el liderazgo. Tener el nombramiento no significa tener autoridad política, capacidad de convocatoria ni influencia real entre los distintos grupos que integran Morena.
Durante su gestión, tuvo la oportunidad de convertirse en una figura de referencia, marcar agenda y demostrar que la dirigencia estatal era mucho más que una oficina administrativa. Sin embargo, su paso por el cargo dejó más preguntas sobre su peso político que señales de un liderazgo consolidado.
En política, los liderazgos se construyen tomando decisiones, enfrentando conflictos, estableciendo acuerdos y, sobre todo, haciendo sentir la presencia de quien encabeza una organización. Y ahí estuvo la principal debilidad de Luz María, nunca consiguió que su dirigencia se percibiera como un verdadero centro de conducción política.
Ahora decide dejar el cargo para buscar la alcaldía de Ecatepec, uno de los municipios más importantes y políticamente disputados del Estado de México, donde sus aspiraciones se cruzan con las de otras figuras morenistas, incluida la actual presidenta municipal, Azucena Cisneros.
Y habrá que ver si en esta nueva aventura política Luzma Hernández sigue contando con el respaldo de ese equipo que siempre aparecía a su lado en las fotografías, acompañándola en reuniones, eventos y actos partidistas.
Porque una cosa es salir en la foto con la presidenta estatal de Morena y otra muy distinta mantenerse a su lado cuando deja de tener el cargo.
Ahora se verá quiénes la acompañaban por convicción, quiénes por lealtad y quiénes simplemente por estar cerca del poder.
No vaya a ser que, además de pasar inadvertida su salida de la dirigencia, también termine quedándose sola en su aspiración por Ecatepec.
No bastaba con acompañar el proyecto. Había que conducir al partido. Y aquí surge una pregunta todavía más importante: ¿es este el tipo de liderazgo que necesita Ecatepec, uno de los municipios más poblados de México y con enormes desafíos sociales, económicos y de seguridad?
Ecatepec no es cualquier municipio. Demandan una autoridad con capacidad de decisión y carácter para enfrentar situaciones complejas. No necesita figuras decorativas.Porque gobernar Ecatepec no es un premio de consolación, una oportunidad para mantenerse vigente ni un escalón más en una carrera política. Es una responsabilidad que exige mucho más que aspiraciones y beneficios personales.