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Cuatro años de la maldita invasión
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
De acuerdo con el Council of Foreing Relations, desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 202, hasta diciembre de 2024, Ucrania recibió de parte de Estados Unidos un total de 175 mil millones de dólares distribuidos en cinco proyectos aprobados por el Congreso norteamericano.
Mientras que la Unión Europea (UE) ha concedido una ayuda sin precedentes: se trata de 197 mil millones de dólares en asistencia financiera, militar, humanitaria; así como a refugiados ya sea en forma de subvenciones o de apoyo en especie.
Además, en estos cuatro años, la inteligencia estadounidense calcula que las bajas son cercanas al millón y medio de soldados por el bando ruso. Hay otras estimaciones como la del Center for Strategic and International Studies (CSIS) que estimó bajas de 1.2 millones en combate por el lado ruso incluyendo a 325 mil soldados muertos; y, por el lado ucraniano, bajas de entre 500 mil a 600 mil soldados; incluyendo entre 100 mil a 140 mil soldados muertos.
Existe un profundo desgaste emocional entre la población invadida que estos largos cuatro años viven bajo el sonido de las sirenas de alerta por nuevos bombardeos; y pasan sus noches, muchas veces en refugios o en los bajos de los edificios o hasta en el subterráneo del metro cuando los misiles son más intensos.
Los soldados ucranios tienen la motivación de defender a su país; su territorio; su identidad; su libertad; su patria y su pertenencia a Europa. En cambio, los soldados reclutados por el Kremlin los que son rusos están prácticamente obligados a hacerlo o bien se enfrentan a penas de cárcel o de muerte; mientras que los soldados extranjeros reclutados lo hacen por una motivación económica y en el caso de los soldados provistos por Corea del Norte, como parte de una alianza entre el dictador Kim Jong-un y Putin para intercambiar soldados a cambio de gas y de petróleo.
A COLACIÓN
La realidad es que hay un estancamiento en el frente. De acuerdo con el periódico Deustche Welle, a pesar del alto número de pérdidas, Rusia parece no estar dispuesta a poner fin a su guerra de desgaste en un futuro próximo.
“El avance ruso es lento. Durante las maniobras ofensivas más destacadas, las fuerzas avanzaron de media entre 15 a 70 metros por día. Eso es más lento que casi cualquier gran campaña ofensiva en cualquier guerra del último siglo”, de acuerdo con el medio alemán.
¿Cuánto más va a durar la guerra? Ha sido una de las preguntas más reiteradas de la prensa internacional para Witkoff quien ha salido de la pasada tercera ronda de conversaciones en Ginebra, con los equipos rusos y ucranianos, señalando que hay esperanza porque las cosas van por buen camino.
El presidente Trump sigue presionando a Zelenski a fin de que haga concesiones y ya logró imponer a su homólogo ucranio una de las primeras prerrogativas de Putin: que haya elecciones en Ucrania y que Zelenski se marche del poder.
El mandatario ucranio está por anunciar que habrá elecciones en mayo y también un referendúm a favor de la paz, para preguntar a la población si está dispuesta a perder territorio a cambio de la paz con Rusia.
Trump quiere que haya un alto al fuego y un acuerdo de paz a más tardar en junio próximo con la finalidad de que él y su equipo puedan enfocarse en las elecciones legislativas de medio mandato que serán realizadas en noviembre.
Por su parte, Putin quiere la rendición de Ucrania y apoderarse de esos cuatro territorios que son vitales para los ucranios. Para ellos significa darles a los rusos los accesos al Mar de Azov y al Mar Negro; más los astilleros; la industria siderúrgica; la central nuclear de Zaporiyia; parte de las tierras raras y muchas zonas que son un granero importante. Entraría en un conflicto porque para exportar e importar a través del Azov y del Mar Negro, Ucrania pasará a depender totalmente de los rusos.
Encima Putin exige, el desarme de Ucrania; su renuncia a la OTAN; y su reconfiguración como un territorio neutral e incluso se niega al acceso a la Unión Europea. En estas condiciones, la supervivencia económica, energética y comercial de Ucrania quedaría supeditada a los designios desde el Kremlin.
¿Será 2026, el año de la paz en Ucrania? El escenario sigue siendo incierto, porque los ucranios no están dispuestos a ceder los territorios invadidos y firmar una paz falsa que, en dos años, termine entregándolos definitivamente a las manos de Putin.