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Debilitamiento en inversión física

Viernes 05 de Junio del 2026
GILBERTO SAUZA

La disminución del monto en el gasto destinado a la infraestructura pública en el país ha generado un impacto negativo desde la esfera federal hasta el ámbito local, afectando de manera directa el desarrollo urbano y el bienestar social. De acuerdo con informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las finanzas estatales se han visto asfixiadas por este panorama, obligando, por ejemplo, a que el Presupuesto de Egresos del Estado de México destine hasta el 67.13 por ciento de sus recursos totales a gasto corriente y de operación interna, lo que reduce drásticamente el margen de maniobra para obras públicas.

El caso particular del EDOMEX, provoca que la falta de flujo presupuestal agrave severamente las malas condiciones de su infraestructura local, sobre todo en los sectores de salud y gestión del agua.

En lo que corresponde a salud, el freno nacional se refleja en una preocupante pausa hospitalaria dentro de la entidad mexiquense, la cual mantiene suspendidas al menos 7 obras clínicas prioritarias bajo la gestión del Plan Maestro federal, impidiendo abatir el histórico déficit médico que padecen millones de personas.

Mientras que, la crisis hídrica se recrudece sensiblemente por el rezago en las inversiones. Las obras para mitigar el desabasto siguen reportando retrasos prolongados de hasta dos años en la sustitución de redes de tuberías y mantenimiento de pozos, lo que golpea directamente el suministro diario de agua potable de 6.4 millones de habitantes de zonas altamente vulnerables como los son Nezahualcóyotl y Chalco.

Al analizar la raíz de este escenario a nivel nacional, tomando como referencia los primeros 19 meses del actual periodo gubernamental a nivel federal, la inversión física del sector público se ha contraído durante 13 de ellos. Esto representa una tasa promedio de crecimiento negativa de 11.2 por ciento, lo que confirma una tendencia a la baja en la edificación de activos fijos. Analistas económicos señalan que este comportamiento responde fundamentalmente a la conclusión de los grandes proyectos de la administración anterior, así como a los severos ajustes presupuestales aplicados para contener las crecientes presiones en las finanzas de la federación.

La magnitud del retroceso es evidente en el rubro de la inversión física directa, la cual sufrió un desplome del 40 por ciento real anual en el periodo de enero a abril en comparación con el mismo lapso del año previo, situándose en apenas 105 mil 839 millones de pesos.

A pesar de los esfuerzos institucionales por apuntalar la economía nacional, el primer trimestre cerró con una contracción anual de 15.6 por ciento real en la inversión física general, colocándose 108 mil 640.3 millones de pesos por debajo de lo originalmente programado en el presupuesto. Ante este complejo escenario de desaceleración generalizada, el gobierno apuesta por el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, una estrategia que proyecta una inyección de 5.6 billones de pesos mediante esquemas de capital público y mixto para revertir el rezago acumulado.