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Del uranio al torio: China sigue marcando el futuro
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
Mientras Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, pone su vista puesta en el uranio, en China los planes quinquenales desarrollan una estrategia de acopio en torno al torio.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), el torio es un elemento químico con el símbolo Th llamado así en honor de Thor, el dios nórdico del trueno. Este material radiactivo pertenece a los actínidos y se encuentra en minerales como la monacita y la torita.
En la última década, tanto China como India, han estado realizando diversos proyectos para maximizar el uso del torio como un recurso potencialmente crucial en la búsqueda de combustibles alternativos.
En marzo del año pasado, China dio a conocer el hallazgo de grandes depósitos de torio en Mongolia que permitirían satisfacer la demanda de energía del gigante asiático durante 60 mil años.
A este respecto, la OIEA remarca que los depósitos descubiertos podrían producir 1 millón de toneladas de torio si se explotan por completo; las reservas confirmadas del país se sitúan en alrededor de 100 mil toneladas.
La OIEA explica que el torio tiene muchas cualidades partiendo de que es un elemento ligeramente radiactivo que es extremadamente abundante, de tres a cuatro veces más común en la naturaleza que el uranio y podría ofrecer una alternativa prometedora a la generación de energía nuclear convencional. Se cree que los reactores basados en torio son más seguros y eficientes que los reactores de uranio, al tiempo que producen menos desechos nucleares.
Si bien el torio es prometedor como una forma potencial de energía nuclear más limpia, segura y sostenible, la investigación y el desarrollo de reactores de torio aún se encuentran en gran medida en fase experimental.
China lleva décadas soñando con su independencia energética. El torio podría ser la clave de este hito, porque además de los buques de carga y la propulsión naval, la tecnología de reactores de torio de China podría alimentar rompehielos de propulsión nuclear, esenciales para sus crecientes intereses en la región del Ártico.
A COLACIÓN
El 26 de enero de 2018, la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China, publicó el libro blanco titulado La política ártica de China en el que destaca todos los intereses del gobierno de Beijing en tener presencia en dicha región del mundo a la que considera sensible para sus intereses futuros.
En este documento figura la creación de la Ruta de la Seda Polar para dar continuidad a la Nueva Ruta de la Seda conocida como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
De acuerdo con el texto: “China asume la misión de promover conjuntamente la paz y la seguridad en el Ártico. La utilización de rutas marítimas y la exploración y el desarrollo de los recursos en el Ártico pueden tener un gran impacto en la estrategia energética y el desarrollo económico de China”.
El gobierno de Xi Jinping pretende desarrollar las rutas marítimas del noreste, noroeste y centro del Ártico para interconectarlas con Europa y China a través del Océano Ártico.
El tipo de buque para implementar esta presencia estratégica es un rompehielos de propulsión nuclear que solo tiene Rusia: el Kremlin lleva años reactualizando su vieja flotilla de rompehielos por otra más moderna y que incorpore los nuevos avances tecnológicos. El Yakutia funciona con dos reactores de agua a presión con uranio-235 enriquecido al 20% lo que le da una autonomía de siete años de combustible.
China, una vez bote en el mar al buque de carga KUN-24AP, pretende construir rompehielos con la misma técnica del torio; lo que permitiría al gigante asiático avanzar en sus planes de consolidar su presencia en el Ártico. Y, desarrollar nuevos proyectos en los que el torio jugará un papel clave… mientras Trump sigue obsesionado con el uranio, Xi Jinping destina cada vez más inversiones para explorar y descubrir. Esta es la diferencia entre el pasado y el futuro.