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Delfina y su nulo equipo de comunicación Por: Laura Tirado

Domingo 06 de Septiembre del 2026
Laura Tirado

Delfina y su nulo equipo de comunicación

Por: Laura Tirado

Hay momentos en los que un equipo de comunicación justifica su existencia. No cuando hay giras, fotografías cómodas, boletines amables o eventos perfectamente controlados. Se justifica cuando hay crisis. Y frente a la tragedia de Atizapán, el equipo de comunicación de Delfina Gómez falló.

Falló en los reflejos, en la sensibilidad, en entender el tamaño de la noticia, y falló, además, en algo elemental para cualquier gobierno, cuidar la manera en que su titular enfrenta públicamente una tragedia.

Porque sí, Delfina habló, pero habló porque le preguntaron. La encontraron los reporteros, y la imagen es demoledora.

Ahí está la gobernadora, prácticamente acorralada contra una pared del Congreso, contestando preguntas en una entrevista banquetera, en un escenario improvisado y sin control alguno. Esa imagen dice más que cualquier comunicado.

Un equipo con oficio habría entendido que un crimen de esa magnitud exigía una reacción inmediata. Habría preparado un mensaje breve, sobrio y sensible. Habría colocado a la gobernadora frente a una cámara, con una postura clara y con control absoluto del momento.

Treinta segundos, no se necesitaba más, pero no ocurrió.

Y todavía resulta más incomprensible porque entre las víctimas también hubo animales, un tema que forma parte de la propia agenda pública de Delfina Gómez. Ni siquiera eso pareció suficiente para activar a su equipo.

Porque comunicar un gobierno es, sobre todo, saber reaccionar, cuándo y cómo hablar. Y saber que el silencio, cuando una sociedad está conmocionada, también comunica.

La escena de Delfina Gómez contra la pared no debería pasar inadvertida. No porque tenga algo de malo contestar a los periodistas. Al contrario. Sino porque demuestra que fueron ellos quienes terminaron marcándole la agenda a la gobernadora.

Eso es precisamente lo que un buen equipo de comunicación debe evitar.

Un equipo profesional anticipa. Un equipo profesional recomienda. Un equipo profesional entiende cuándo su gobernante tiene que salir al frente. Y, sobre todo, un equipo profesional no deja a su jefa literalmente contra la pared.

Pobres mexiquenses si su gobierno sabe perfectamente cómo comunicar una ceremonia, pero no sabe cómo comunicar una tragedia.

Pobres mexiquenses si necesitan que un reportero persiga a su gobernadora para conocer su postura.

Y pobres mexiquenses si quienes cobran por manejar la comunicación del gobierno todavía no entienden que en política no basta con responder. Hay que saber cuándo salir. Porque al final, la pregunta ya no es solamente por qué Delfina tardó en hablar. La pregunta es mucho más sencilla: ¿Dónde estaba su equipo de comunicación cuando más lo necesitaba?.