Octubre 24, 2026

Últimas Noticias

Tlalnepantla, entre las ciudades con menor percepción de inseguridad Convierte UAEMéx el arte en espacio de inclusión y reflexión sobre la memoria Modalidad 40, una ley para pensionar a ricos (Roberto Fuentes Vivar) Europa en peligro (Claudia Luna Palencia) Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez agilizan Vivienda para el Bienestar en EdoMéx Donan predios y regularizan patrimonios en Tlalnepantla UAEMéx Amecameca, segunda sede regional de la Feria del Libro Futuro hipotecado Entregan más de 17 mil apoyos para el autoempleo y desempleo en EdoMéx Entregan calles repavimentadas en Tlalnepantla LLeva UAEMéx por primera vez a Tenancingo poesía, ciencia e ilustración El "lunes negro" que es imposible de olvidar (Roberto Fuentes Vivar) Meloni ordena reforzar Milán de los rijosos (Claudia Luna Palencia)

El helado se posiciona como el nuevo “momento feliz” en México

Martes 24 de Marzo del 2026
Laura Tirado

El helado se posiciona como el nuevo “momento feliz” en México

En un contexto donde los pequeños momentos cobran cada vez más valor, el helado se posiciona como algo más que un antojo: una experiencia emocional que acompaña el día a día.

En el marco del Día Internacional de la Felicidad, The Magnum Ice Cream Company destaca cómo este tipo de indulgencias se han convertido en pausas de disfrute, conexión y recompensa personal dentro de la rutina.

Placer y bienestar, una nueva relación

El crecimiento del mercado de helados en México refleja un cambio en los hábitos de consumo. Hoy, los productos indulgentes no solo satisfacen el gusto, también responden a una necesidad emocional. De acuerdo con datos de Numerator Worldpanel, los hogares mexicanos destinan en promedio $3,400 pesos al año en snacks y antojos.

En este escenario, el helado mantiene un rol relevante al combinar sabor, textura y experiencia, adaptándose a distintos momentos: desde celebraciones hasta pausas personales.

Una indulgencia con potencial

Aunque el consumo promedio en México es de aproximadamente 2.2 litros al año, la categoría aún tiene margen de crecimiento, impulsada por nuevas ocasiones de consumo y una mayor conexión emocional con los alimentos.

Más que un postre, el helado se integra a una cultura donde disfrutar también es una forma de bienestar. Porque, en el fondo, la felicidad —como el helado— también se saborea.