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El rock mantiene viva su esencia y continúa marcando generaciones: UAEMéx
- El antropólogo Rodrigo Marcial Jiménez destacó que el rock es música, cultura, industria y una forma histórica de inconformidad social
- Del blues al metal, el género ha evolucionado sin perder su capacidad de conectar con públicos de distintas épocas
Festivales multitudinarios, estadios llenos y nuevas bandas emergentes confirman que el rock continúa reinventándose y manteniéndose a la vanguardia. Para Rodrigo Marcial Jiménez, profesor e investigador de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México, este género musical es mucho más que entretenimiento: representa una manifestación cultural, una industria y una expresión histórica de la rebeldía.
El especialista explicó que los orígenes del género se remontan a las comunidades afroamericanas del sur de Estados Unidos, particularmente en Mississippi y Chicago, donde el Blues sembró la semilla de uno de los movimientos culturales más influyentes del último siglo.
“El rock tiene sus orígenes en el blues y después en lo que se llamó el rhythm and blues. De ahí viene el rock and roll y posteriormente el rock, como hoy lo entendemos. Es una evolución histórica, social y cultural. No es lo mismo el rock and roll que el rock; son momentos distintos de un mismo proceso”, detalló.
Señaló que esa transformación dio paso a la llamada invasión británica, encabezada por bandas como The Beatles, así como al surgimiento del movimiento hippie y de una juventud que buscaba nuevas formas de expresión, factores que terminaron por moldear el sonido y la estética del rock moderno.
El antropólogo destacó que 1969 marcó un punto de consolidación con el festival Woodstock, donde miles de jóvenes convirtieron al rock en símbolo de una época. En ese escenario coincidieron figuras como Jimi Hendrix, Joan Baez, The Who y Carlos Santana, quien encontró ahí la plataforma para darse a conocer internacionalmente.
“Desde entonces el rock dejó de ser únicamente un estilo musical para convertirse en una cultura, con una industria, con grandes compañías disqueras y con un enorme impacto social. A través de la radio, los discos de vinilo y programas especializados, bandas como The Beatles, The Doors y The Rolling Stones comenzaron a formar parte del imaginario de la juventud”, comentó.
En el caso de México, el académico explicó que el Festival de Avándaro representó el momento más importante para el rock nacional y latinoamericano. Aunque los jóvenes mexicanos recibían una fuerte influencia anglosajona, el hecho de que las bandas comenzaran a escribir y cantar en español permitió construir una identidad propia.
“El español le dio al rock una carta de naturalización. Grupos como Three Souls in My Mind, hoy El Tri, Caifanes, Maldita Vecindad o Santa Sabina comenzaron a contar nuestras propias historias. Hablaron de la vida cotidiana, la cultura popular, de nuestras ciudades y de nuestros problemas”, precisó Marcial Jiménez.
No obstante, añadió que después de Avándaro el rock quedó estigmatizado y muchos grupos se refugiaron en los llamados hoyos fonquis, espacios marginales donde los jóvenes continuaron reuniéndose para escuchar la música que los representaba.
Para Rodrigo Marcial, el rock siempre ha estado vinculado a los movimientos sociales, las guerras y el inconformismo juvenil, como ocurrió con la oposición a la Guerra de Vietnam y el movimiento hippie.
“La música del rock nace como un movimiento contracultural y una estética vinculada a la inconformidad social. El cabello largo, la ropa, las motocicletas, todo eso terminó convirtiéndose en símbolos de una generación que cuestionaba al sistema. Incluso los llamados ‘rebeldes sin causa’ sí tenían una causa: expresar un descontento que muchas veces todavía no encontraba una forma clara de nombrarse”, señaló.
Finalmente, el profesor de la UAEMéx sostuvo que el rock no ha perdido vigencia; por el contrario, se diversifica constantemente en corrientes como el hard rock, el progresivo, el metal, la psicodelia, el punk y el rock industrial, lo que demuestra la capacidad del género para adaptarse a nuevas generaciones y contextos culturales.
“Mientras existan personas que encuentren en el rock una forma de expresar identidad, inconformidad o simplemente pasión por la música, seguirá floreciendo”, concluyó Rodrigo Marcial Jiménez.