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En Reino Unido van a rodar cabezas
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
Ni la mejor novela de John Le Carré hubiese trazado un caso tan espeluznante como el del pedófilo estadounidense, Jeffrey Epstein, que entreteje una red criminal extensa traficando con menores de edad para ser abusadas por poderosos hombres de la política y del mundo empresarial. Todos terminarían después chantajeados y sobornados por Epstein quien colocaba cámaras de grabación en las habitaciones para filmar las violaciones y, además, tomaba fotos de los abusadores con sus víctimas.
Estos archivos que han sido desclasificados en Estados Unidos contienen miles y miles de fotos; de emails; de documentación en la que, de acuerdo con la prensa norteamericana, deja al descubierto un mundo más oscuro del que la gente imagina.
Precisamente esta semana, dos expertos de Naciones Unidas, declararon que el caso Epstein merece ser denunciado por crímenes de lesa humanidad por todas las aberraciones contenidas en este caso; incluso, se habla de abortos, de jóvenes desaparecidas y de otras atrocidades.
Que salgan los nombres de los poderosos que participaron en esta red de pedofilia está causando mucho estupor social; no solo figuran los nombres de los pederastas conocidos de toda la vida como Woody Allen sino se han revelado otros como el de Bill Gates, el multimillonario dueño de Microsoft, que ahora se esconde de los medios y de hasta participar en los foros internacionales. Ayer, canceló su participación en el Foro de la IA, en Nueva Delhi.
Cada que salen más fotos, mas archivos, que la prensa indaga, la trama alcanza una dimensión global y el tráfico y trata de niñas y adolescentes se convierte en una rueca de corrupción y de tráfico de influencias y de uso de información privilegiada que luego era vendida al mejor postor.
Aquí en Europa, varios medios de comunicación, abordan a Epstein como un espía que vendía esas fotos depravadas; esos chantajes y mucha información confidencial a personajes como el dictador ruso, Vladimir Putin. Hay medios, que lo ubican como un doble espía que servía a la CIA y al Mossad.
Cada foto era un chantaje y para pagar ese silencio, el pedófilo exigía información con la que traficaba y, por supuesto, se lucraba. A la fecha, en la medida que siguen leyéndose los documentos, dos nombres se repiten incesantemente: el de Donald Trump y el Andrew Mountbatten-Windsor, el hermano menor del rey Carlos III de Inglaterra.
A COLACIÓN
Ayer, temprano por la mañana, un grupo de policías acudió a detener el exduque de York y expríncipe Andrés, a uno de sus domicilios particulares en Sandringham. En Reino Unido se ha desatado un verdadero terremoto político.
Se le ha detenido por mala conducta por revelar informes confidenciales, económicos, financieros y comerciales a Epstein, con quien mantuvo una estrecha relación en ese oscuro mundo.
La Casa Real intenta que la mierda no le salpique. Desde hace meses, el rey Carlos III lo apartó de la monarquía, tras estallar el escándalo de abusar sexualmente, varias veces a Virginia Giuffre y de otras menores. Giuffre se armó de valor al denunciarlo… Lleva muerta desde el 25 de abril de 2025.
De acuerdo con la BBC, Giuffre a principios de abril del año pasado, publicó en sus redes sociales una fotografía en la que mostró una serie de moretones acompañados por un mensaje que decía que le quedaban pocos días de vida tras el choque de un autobús escolar contra su coche. El 25 de abril, su familia anunció que la encontraron muerta en su casa en Australia y que la policía lo trató como un suicidio.
Al hermano del rey Carlos III siempre le acompañará el nombre de Virginia Giuffre y su relación escabrosa con Epstein que ya le empieza a pasar factura. Tras su arresto, la policía británica ha cateado su oficina y su casa de Sandringham y se ha llevado pruebas y ordenadores.
Si bien, horas después lo han puesto en libertad, la investigación sigue su curso y Andrés podría terminar en la cárcel. Para la monarquía tendrá consecuencias, incrementando la impopularidad del rey Carlos III y de Camila.
Pero también está muy cuestionado y casi a punto de caer el gobierno del primer ministro, Keir Starmer, luego de que se supiera que su amigo Peter Mandelson a quien nombró, como embajador de Reino Unido en Estados Unidos, estaba ligado con Epstein y le llegó a filtrar información confidencial de Downing Street. Mandelson ha renunciado a la embajada y a otros cargos en el Partido Laborista.
El melón de la crisis política en Reino Unido está abierto y por doble vía: para la monarquía británica y para el gobierno y esto va a reventar también en otros países. ¿Caerá Trump en Estados Unidos?