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España podría tener elecciones anticipadas

Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
Ya hay quien ve a Iván Redondo detrás de la estrategia del presidente de España, Pedro Sánchez, de convocar elecciones generales anticipadas. De hecho, las elecciones generales deberían ser en 2027; sin embargo, el escenario político y social en España es tan caótico que los rumores, este fin de semana, incluso dentro la Moncloa, aventuran que este lunes el mandatario español anunciará elecciones anticipadas.
El deterioro político es evidente. La falta de liderazgo lo es también. La polarización ciudadana es peligrosa. Y, el clima social está muy caliente en las calles. De hecho, me parece tan fabricada la estrategia de utilizar el desahucio de una anciana nonagenaria de su vivienda, para montarse un paripé, que ha llenado las plazas de varias ciudades de grupos sociales de ultraizquierda… de esos que piensan que el comunismo y las comunas son la solución a sus problemas.
En Madrid y, en otras ciudades, hay gente acampando y clamando por una solución al problema de la vivienda e incluso llaman a una huelga general. A nadie, favorece más todo esto que al propio Pedro Sánchez.
Se va a utilizar a Maricarmen, para bajarle la tendencia favorable en las encuestas al PP y a VOX, al ser señalados como los artífices de votar en contra en el Congreso de los dos decretos para la vivienda presentados por el Gobierno sanchista. Todo esto huele a Iván Redondo, el gurú de Sánchez, desde 2017.
A COLACIÓN
El viernes pasado, no prosperó en el Congreso de los Diputados ni su primer, ni su segundo decreto para la vivienda, que el presidente del Gobierno de España prometió sacar adelante.
El mandatario va de, fracaso en fracaso, en ocho años al frente de la Moncloa y, de los que al menos los últimos cuatro años, no ha podido aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Así es, España tiene hoy los mismos presupuestos de 2022.
En la votación en el Congreso, el presidente no logró convencer a parte de sus socios que, en su momento le ayudaron a formar Gobierno, en concreto el partido catalán Junts, le ha dado la espalda. De hecho, llevan varias semanas pidiéndole a Sánchez que convoque elecciones.
Ante su nuevo fracaso en el Congreso, el presidente anunció que este fin de semana tomaría un período de reflexión para decidir si convoca elecciones generales anticipadas. De ser así, el próximo noviembre o incluso en plena temporada navideña, la ciudadanía en España estaría convocada para las urnas. No es la primera vez que el sanchismo convoca elecciones en navidades.
Todo sea por quedarse cuatro años más en el poder. Sánchez no quiere irse, no lo disimula, quiere gobernar tanto y más como Felipe González: él gobernó 14 años y lo hizo tras ganar las elecciones generales en 1982; 1986; 1989 y 1993.
Pero Sánchez necesita aliarse hasta con los partidos que quieren romper España para seguir en el poder. Y, el mantra que viene repitiéndose en los últimos meses es: o gobernamos nosotros o vendrá el PP con la ultraderecha de VOX y echará abajo las medidas progresistas esgrimidas por Sánchez y sus socios.
Ese miedo podría mantener a Sánchez en el poder y que, se repitiera la misma historia: que Alberto Núñez Feijóo ganase las elecciones y ni pactando con VOX pudiera ser investido. Sánchez está haciendo números, aritmética electoral y ha decidido que el desgaste en 2027 sería mucho mayor para él y para su Gobierno.
Para un Gobierno que no tiene mayoría propia en el Parlamento, el apoyo de partidos más pequeños es esencial para aprobar sus iniciativas. En este caso, la decisión de Junts dejó a Sánchez sin los votos necesarios para impulsar los decretos de vivienda.
Las medidas propuestas por el Gobierno incluían, entre otras disposiciones, la renovación automática de los contratos de alquiler y una serie de restricciones al desalojo de ciertos inquilinos. Se llegó a incluir que los caseros indemnizaran con el pago de, hasta doce meses a sus inquilinos, por no renovarles el contrato.
La dificultad para acceder a la vivienda ha surgido en los últimos años como una de las principales preocupaciones sociales en España, mientras que las protestas y el debate político en torno a este tema se han intensificado.