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Europa debate sobre el turismo
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
El año pasado ha dejado cifras increíbles de turistas internacionales para la mayoría de los países europeos: Francia recibió a 102 millones de visitantes extranjeros; a España viajaron 97 millones de turistas; pero también otros países como Italia, Reino Unido o Alemania rompieron sus propios récords.
En Europa, se debate el tema del turismo de masas contra un turismo más selectivo y el auge de la turismofobia mientras la Unión Europea (UE) quiere impulsar un modelo más sostenible con incentivos para viajes de bajo impacto y turismo comunitario. Se trata de algo más que de empleo en euros.
Una Europa, sin los flujos de turismo que recibe, año tras año, tendría un golpe económico importante dado que muchos subsectores viven solo de las divisas que dejan los viajeros.
Por eso es que el dilema de cómo regular los flujos de paseantes es un verdadero quebradero de cabeza, no es sencillo gestionar este tipo de políticas y tomar sobre todo las medidas adecuadas. El reto pasa por encontrar un modelo sostenible.
El año pasado, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, estimó que los gastos de los visitantes internacionales superó los 838 mil millones de euros y la Organización Mundial del Turismo (OMT) reconoció que ni las guerras, la inflación o las perspectivas de un panorama sombrío están frenando los flujos de viajeros internacionales.
Desde Bruselas, la European Travel Commission, refiere que el sector turístico europeo sigue mostrando una extraordinaria resiliencia: y, los últimos datos, ponen de manifiesto cómo el turismo europeo está respondiendo a los cambios en las prioridades de los viajeros.
Hay un gran interés en los destinos con una equilibrada relación precio y calidad. La tendencia actual refleja la conciencia que a medida que crece la incertidumbre a nivel mundial, el viajero está volviendo a apostar por los destinos de toda la vida y Europa está en el epicentro.
Aunque también hay una situación geopolítica y geoeconómica latente que tiene sus bemoles: fuentes consultadas dentro de la European Travel Commission comentaron que en Europa ha venido cayendo el flujo de visitantes estadounidenses.
Los aranceles comerciales de Estados Unidos han agregado una mayor incertidumbre a los viajes transatlánticos y Europa se prepara para captar turistas en otros mercados. No ayuda la debilidad del dólar que sigue estando por debajo del euro y eso encarece a la zona euro como destino de viaje de los norteamericanos.
Y hay otras cancelaciones de viajes desde la Unión Europea hacia Estados Unidos que subieron 20% como un reclamo contra las políticas del presidente Donald Trump. El flujo de viajeros europeos que quería visitar Nueva York u Orlando ahora elige más a México o bien a Canadá o de plano decide quedarse haciendo turismo en otros países europeos. En estos momentos es muy pronto para evaluar si se caerá el turismo europeo en México, tras las violentas imágenes que dieron la vuelta al mundo, con el asesinato del Mencho.
En cuanto a Estados Unidos, España es uno de esos destinos que se ha visto favorecido por el turista europeo que ha dejado de viajar a la Unión Americana y que busca un destino con playa, sol y buena gastronomía sin que tenga los precios tan elevados de Francia o de Italia.
A COLACIÓN
La intención de la UE es un modelo de turismo sostenible que no sea depredador y que reduzca su huella ecológica realmente me parece casi improbable de lograr si no es a base de sanciones y de tasas turísticas.
Es decir, sanciones desde los ayuntamientos para los hoteles y pisos turísticos que no sepan gestionar correctamente todo el tema de basura, desperdicios, control en el consumo de agua y de la energía. Y tasas turísticas para los viajeros por la huella ecológica que supone su estancia.
Los países del Mediterráneo están sufriendo constantemente sequías e incluso cortes de agua que padecen los habitantes pero a los hoteles repletos de turistas no se les cierra el grifo. Entonces, el modelo también debe ser equitativo.
No hay un modelo único en la industria turística. Y, sin viajeros, no hay divisas, Así es que en todo caso siempre será mejor que haya turistas porque esto favorece a muchos subsectores.