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¿Hasta dónde quieren llegar?
Cada vez que hacen una propuesta de reforma a la ley, las alertas se prenden al máximo.
Ahora van sobre lo electoral. No han aprendido la máxima de quien ya tiene el poder: humildad, empatía y respeto a los demás, con la responsabilidad de mejorar, perfeccionar lo que ya existe.
Con Morena las cosas son al revés. Hacen reformas que ofrecen como un perfeccionamiento al marco legal, pero siempre se asoma la trampa, el engaño, el afán de arrebatar.
Así ahora con la propuesta, que de seguro se convertirá en ley durante el periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión que se celebrará desde este martes 26, hasta el 28 de mayo, a través del cual se incorporará como una causal de nulidad la intervención extranjera en una elección.
Eso podría estar bien. El problema es quién definirá si hubo participación extranjera en una campaña electoral: el Tribunal Electoral. Sí, el Tribunal que dejó de ser hace unos años, aquel ente independiente que emitía juicios jurídico-electorales impecables, apegado a la normatividad.
Ahora es un remedo del tribunal que en su momento y gran orgullo encabezaron hombres y mujeres probos como don José Luis de la Pesa y todos los que lo acompañaron en aquellos años.
Lamentablemente, ahora ocupan esas altas posiciones, que incluso se veían como iguales con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, figuras cuestionables que han demostrado ser lacayos del poder y que, en su afán de mantener privilegios desde el poder, son capaces de dictar sentencias contrarias a la legalidad.
El caso es que la propuesta del diputado Monreal, que ahora dice que puede adelantarse al futuro, porque su obligación es prever lo que puede pasar, señala que, si alguien sospecha que perdió la elección, cualquiera que sea, porque hubo intromisión desde el extranjero, debe acudir ante ese Tribunal y exigir se anule la elección.
Sólo falta saber si se anula y se repite el proceso o bien se anula el triunfo y el ganador será el quejoso.
Porque si es este último ejemplo, en el 2027 la estrategia se centrará en “sembrar” “inventar” o lo que sea, con tal de que la sospecha lleve a la anulación del triunfo del contrincante para que se lo adjudiquen al quejoso.
Por cierto, quien se vio muy moderado en su crítica, fue el ex presidente del INE, Lorenzo Córdova para quien la propuesta de Monreal “es profundamente insensata, porque, abarata la nulidad de las elecciones; significa tirar a la basura todos los votos; y, además, porque las causales, quedan a la interpretación de ese Tribunal Electoral que está al servicio del poder, que ha sido pagado con creces desde el poder con salarios excedidos y con extensiones indebidas de mandato”.
Así, como dijo Córdova Vianello, “al final del día, esto puede terminar convirtiéndose no en una manera de blindar elecciones, sino de anular elecciones en donde al oficialismo no le gusten los resultados”.
Lo cierto es que el prohibir la intervención extranjera en los comicios en México tiene una ambigüedad jurídica, ¿cómo vamos a clasificar la intervención extranjera? ¿Quién va a calificar la intervención extranjera Constitucional y técnicamente?
Bien podría hacerse mediante acuerdos y medidas administrativas internas aprobadas por el propio Instituto Nacional Electoral, pero no. Lo van a llevar a la Constitución y tendrá que llegar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Por cierto, para no variar una vez más la trampa. En el Legislativo se habló de un periodo extraordinario de sesiones sólo para cambiar la fecha de elección del Poder Judicial, pero de repente salen dos iniciativas más: una para crear una comisión revisora de las candidaturas y la segunda, el no a la intervención extranjera.
Una vez más y al puro estilo de Morena, se verá la aprobación de dos reformas constitucionales y dos leyes secundarias, con apresuramiento, sin haber leído lo que se les pone enfrente. Otra vez el fast track. Para después volver a corregir. Así son ellos y qué miedo, por todo el poder que tienen.