Septiembre 11, 2026

Últimas Noticias

Salen de la pobreza 1.9 millones de mexiquenses: Delfina Gómez Entregan en Tlalnepantla obras del programa "Luminaria Nuestra Ciudad" Debate UAEMéx sobre el futuro de la universidad pública en la era digital Procesan a presuntos homicidas de tecladista de Camilo Séptimo y familia Reconocerán acciones anticorrupción en el Estado de México Llega Delfina Gómez a Tercer Informe con resultados en los 125 municipios Entregan espacio público rehabilitado en Tlalnepantla Impulsa UAEMéx reflexión sobre los desafíos del periodismo crítico 2027: más crecimiento, menos déficit (Roberto Fuentes Vivar) El Informe PISA es demoledor con los europeos (Claudia Luna Palencia) Prepara Tianguistengo sus fiestas patrias 2026 Propone USEM Valle de Toluca salario digno para trabajadores Que no es incremento, es ajuste (Irma Pilar Ortiz) Apoyan a productores de maíz del Valle de Toluca Capacitan a mujeres en Tlalnepantla para obtener empleo o autoemplearse

Hasta que el efecto invernadero nos entierre

Viernes 14 de Agosto del 2026
Claudia Luna Palencia

Por la Espiral

Claudia Luna Palencia

 

En 2023, la Unión Europea (UE) figuró como el cuarto mayor emisor de gases de efecto invernadero después de China, Estados Unidos e India. La cuota de la UE en las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero cayó del 15.2% en 1990 a 6% en 2023.

          Dentro de la UE, los cinco principales emisores son: Alemania, Francia, Italia, Polonia y España. En la Unión Europea, el suministro de energía fue responsable del 27.4% de las emisiones de gases de efecto invernadero; seguido del transporte nacional (23.8%) y la industria (20.3%).

           En 2021, la UE logró la neutralidad climática. Actualmente, el objetivo es alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Cabe señalar que las emisiones han disminuido constantemente desde 1990 hasta 2023.

          Aunque, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea está empeñada en las emisiones cero, la realidad es que a Europa le queda un enorme camino para lograrlo. Sobre todo, porque la gran debilidad de los europeos es energética.

          El Mediterráneo, siempre estratégico en el renglón geopolítico y geoeconómico, está condenado a padecer los peores estragos del cambio climático lo que implica, una peligrosa carambola dañina que afecta directamente a tres continentes –sur de Europa, norte de África y extremo occidental de Asia–bañados por las azuladas aguas.

          En el pasado, bajo sus costas, se desarrollaron las mejores civilizaciones: desde la imponente cultura egipcia, hasta el mercantilismo de los fenicios, la cultura boyante helénica; los visionarios hebreos, los viajeros cartagineses hasta los poderosos romanos.

          En pleno siglo XXI, el Mediterráneo está señalado como uno de los focos activos del cambio climático, toda la zona resentirá y para mal, los estragos de la subida de la temperatura global. Y, eso lo saben bien Von der leyen.

          El cambio climático es irreversible: es el mayor desafío para la Humanidad y ya tenemos señales muy preocupantes de esa irreversibilidad y es que, seguimos dependiendo de los combustibles fósiles.

A COLACIÓN

          Y, si ahora es infernal, no quiero imaginar cómo será en una década. Hay analistas que hablan en términos de “código rojo”. El informe “Cambio climático: las bases científicas”, elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) formado por investigadores de una red de 195 países advierten que el impacto será total a causa de esos gases de efecto invernadero que tanto niega Trump.  

          De acuerdo con el IPCC, la interacción humana es la responsable de que las temperaturas estén elevándose y propiamente por el impacto de las emisiones de los gases de efecto invernadero que han provocado un calentamiento del planeta en un 1.1 grados centígrados desde el período de 1850 a 1900 hasta la actualidad.

          Se trata de una etapa que tendería a correlacionarse con la Segunda Revolución Industrial en la que justo se dio vida a muchos de los grandes inventos que, en definitiva, marcarían el siglo XX y la posteridad:  la invención de la bombilla eléctrica (1878); la aparición de la bicicleta que facilitó el uso de las ruedas (1880); surgieron los primeros vehículos de gasolina (1885) además se empezaron a utilizar materiales como el aluminio, acero, zinc, níquel, manganeso, cobre y cromo.

           En 1867, se experimentó con la dinamita; en 1895 la marca Peugeot fabricó el primer vehículo con neumáticos y para los primeros inicios de 1900, los hermanos Wright inventaron el aeroplano. Fue un período, en el que, la electricidad y el petróleo, marcaron el devenir de la prosperidad del mundo.

           Así emergió la Tercera Revolución Industrial y a mediados de la década de 1960, la expansión de la clase media aceleró en buena parte de los países aumentando la demanda por diversos bienes sobre todo automóviles.

           Las fábricas, las industrias y los vehículos, marcaron el signo de los nuevos tiempos, pero dicho auge, trajo consigo otros problemas que, para la década de 1970 empezaron a llamar la atención de diversos investigadores y asesores gubernamentales y de varios organismos internacionales: la contaminación industrial ha marcado el devenir de nuestra sociedad y el impacto es irreversible. Ahí esta el meollo de los gases de efecto invernadero.