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La 4T ataca de nuevo
Lo vuelven a hacer.
Una vez más, la 4T muestra su rostro autoritario y quiere, hasta decidir, qué vemos o leemos.
Con su propuesta de Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias atenta contra la piedra angular de la democracia: la libertad de expresión.
Con el pretexto de garantizar que la opinión pública reciba información veraz, desde el gobierno 4Tpretenden aplicar la ley mordaza a quienes critican su actuación gubernamental, pero sobre todo a quienes cuestionan a su partido, a Morena y buscan tapar la podredumbre en la que cayó ese partido en tan poco tiempo.
Porque, el derecho de las audiencias está protegido por la Constitución desde 2013, cuando el Congreso de la Unión aprobó la propuesta del ex presidente Enrique Peña Nieto con la Ley de Telecomunicaciones y desde el 2014, se publicó el decreto que creó el capítulo específico sobre los derechos de las audiencias y los mecanismos para su salvaguarda.
En pocas palabras, la protección de las audiencias ya existe. No tienen que crear nuevas figuras jurídicas, más bien aplicar la ley vigente y podrían, por ejemplo, empezar con los medios públicos, en concreto con el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano que con recursos públicos produce programas dizque divertidos de sátira política en los que caricaturizan y denigran a personajes de la política que son de oposición.
Es ahí donde están obligados a mostrar el respeto a las audiencias.
O como dijo la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, porque no empezar por “definir si estos criterios aplican también a las conferencias mañaneras”, porque es cierto que esa conferencia matutina en Palacio Nacional se convierte en patíbulo, desde donde ejecutan a cualquier voz disidente.
Lo realmente preocupante es que esa tentación de censurar que tiene el gobierno 4T es que trasciende hacia otras ententes, como es el caso del Tribunal Electoral (TEPJF) que prohibió al senador Alejandro Moreno usar las expresiones de narco-partido para referirse a Morena.
Eso es lo peligroso. Que, con la mano en la cintura, el Tribunal o el Instituto Electoral, dominados por Morena pretendan callar las voces incómodas.
Y, todo indica que ahora van sobre el diputado Rubén Moreira, pues Morena solicitó al INE revisar y censurar sus redes sociales, lo que el legislador calificó como “un intento de silenciar las voces críticas y restringir la libertad de expresión en México, cuando sus expresiones están plenamente protegidas por el Artículo 61 de la Carta Magna, además de diversos criterios de organismos y tribunales internacionales”.
Las autoridades electorales deben proteger la legalidad y la equidad, garantizar la libre expresión, convertirse en árbitros de la contienda, no censores del debate público; los derechos de acceso a la información, libertad de expresión y libertad de prensa deben fortalecerse.
Sin duda, la crítica política puede ser incómoda, severa e incluso perturbadora, pero así debe ser. El periodista debe ser crítico del acontecer cotidiano y especialmente de los actores políticos. Ellos, los políticos están ahí porque así lo decidieron.
Cuando ingresaron a la política, la mayoría, si no es que todos, lo hacen persiguiendo poder y dinero. Bueno, ya lo tienen, ahora que asuman las consecuencias de todos y cada uno de sus actos.
Sólo los autócratas y tiranos prohíben y castigan, hasta con la muerte, a quienes cuestionan su proceder y sus decisiones, sobre todo cuando se trata de recursos públicos.