Agosto 8, 2026

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La oposición y el costo de la irrelevancia

Martes 23 de Junio del 2026
Laura Tirado

La oposición y el costo de la irrelevancia

La gran tragedia de la oposición en el Estado de México no es haber perdido el poder. La verdadera tragedia es que, después de perderlo, tampoco encontró una razón para existir.

A casi tres años de la alternancia, los partidos opositores siguen sin entender el mensaje que les enviaron los ciudadanos en las urnas. En lugar de reinventarse, de corregir errores y de construir una nueva narrativa, optaron por el camino más cómodo: la crítica automática  y la política de las declaraciones.

Hoy la oposición mexiquense no pinta.

No marca agenda. No encabeza causas ciudadanas. No impulsa debates de fondo. No genera propuestas innovadoras. No conecta con el enojo, las preocupaciones o las aspiraciones de la gente. Simplemente reacciona...

Y cuando una oposición sólo reacciona, deja de ser alternativa para convertirse en espectadora.

Particularmente preocupante es el caso del PRI mexiquense. Después de gobernar el Estado de México durante casi un siglo, parecería lógico esperar una profunda reflexión sobre las razones que llevaron a la derrota. Sin embargo, la dirigencia encabezada por Cristina Ruiz ha preferido seguir una ruta conocida: replicar el modelo político de Alejandro Moreno.

El problema es que el llamado "estilo Alito" ya demostró sus límites.

Es un modelo basado en un modelo que genera ruido mediático, pero no necesariamente confianza ciudadana.

La ciudadanía ya no busca políticos que griten más fuerte. Busca políticos que entiendan mejor los problemas y ofrezcan soluciones.

La oposición mexiquense parece vivir atrapada en la nostalgia del poder. Habla más de lo que perdió que de lo que quiere construir. Se concentra más en atacar al gobierno que en demostrar por qué sería capaz de hacerlo mejor.

Y ahí radica su principal fracaso.

Porque una oposición útil no es aquella que se opone a todo. Es aquella que tiene la inteligencia para reconocer aciertos, señalar errores y presentar alternativas superiores.

El Estado de México necesita contrapesos. Los necesita más que nunca. Pero también necesita una oposición seria, moderna y preparada.

No una oposición que siga copiando fórmulas desgastadas de la política nacional.

No una oposición que viva de las conferencias de prensa semanales.

No una oposición que confunda protagonismo con liderazgo.

Porque mientras sigan apostando por los métodos que los llevaron a la derrota, seguirán obteniendo exactamente el mismo resultado: la irrelevancia.

Y la peor noticia para cualquier fuerza política no es perder una elección. Es dejar de importar.