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Ojo con el calor extremo en Europa
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
Recién inicia julio y el número de muertos por la ola de calor africano aquí en Europa sigue aumentando: el Instituto Robert Koch en Alemania dio a conocer que, desde el 21 de junio a la fecha, han muerto 800 personas víctimas del calor extremo.
Por tradición y clima, las ciudades europeas están acondicionados en sus edificaciones urbanas para proteger del frío y de las nevadas en los largos inviernos. Pero no están preparadas para temperaturas de 40 grados y superiores.
La OMS ha convocado a los representantes comunitarios de la UE a una reunión de urgencia (para el próximo 6 de julio) en Ginebra a fin de abordar los desafíos derivados de estas temperaturas extremas.
En los últimos años, António Guterres, titular de la ONU, ha venido reprochando en sus discursos acerca del cambio climático y remarca que será inevitable traspasar el umbral de 1.5 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París con la meta de acelerar la descarbonización del planeta.
En 2024, Joan Ballester, del Consejo Europeo de Investigación, advirtió que en dicho año casi la mitad de los días superaron dicho umbral y se esperaría que se traspase este límite en la mayoría de los días, antes de 2027.
¿Qué significa? Que el calor será más extremo, más intenso, más duradero y que habrá largos meses de sol y pocos meses de invierno; con su consecuente alteración del ciclo de lluvias y el impacto en la sequía y desertificación.
En suma, una amenaza para la vida humana: ahora mismo Europa está sumida en un mapa en rojo con alertas por calor extremo desde Europa oriental hasta la mediterránea.
En Reino Unido, aumentan también los fallecidos y en Francia ya se habla de tomar medidas dictadas por el gobierno para evitar que más gente siga muriendo.
A COLACIÓN
El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) refiere que el ser humano, como todos los seres vivos, está llamado a un proceso de adaptación ante las nuevas condiciones climáticas extremas para poder sobrevivir.
Los investigadores del ISGlobal utilizaron registros de temperatura y mortalidad de 823 regiones de 35 países europeos para el período 2015 a 2019 a fin de ajustar los modelos epidemiológicos y estimar la mortalidad relacionada con el calor en cada región europea.
En 2022, fallecieron 60 mil personas por el efecto del calor en Europa: “A diferencia del verano de 2022, que se caracterizó por temperaturas extremas persistentes en la parte central de la temporada, desde mediados de julio hasta mediados de agosto no se registraron grandes anomalías térmicas durante las mismas semanas de 2023. Sin embargo, dos episodios de altas temperaturas a mediados de julio y finales de agosto del año pasado causaron el 57% de la mortalidad estimada en 27 mil muertos”.
De las 47 mil 690 muertes de 2023, por golpes de calor y otros efectos derivados de las altas temperaturas, se ve que 47 mil 312 fallecimientos ocurrieron en el período más caluroso, entre el 29 de mayo y el 1 de octubre del año pasado.
¿Quiénes son los más vulnerables? Primordialmente las mujeres y las personas mayores: “En concreto, después de tener en cuenta la población, la tasa de mortalidad relacionada con el calor fue un 55% mayor en el género femenino respecto al masculino y un 768% más alta en las personas mayores de 80 años que en las personas de entre 65 a 79 años”.
Un punto interesante que destaca dicho estudio es la falta de registros de mortalidad diarios y homogéneos en los hospitales públicos y privados y en la red de registro de defunciones en la UE cuando se trata de víctimas por calor.
Hasta el momento, la única fuente de información fiable es Eurostat, la oficina de estadística de la UE. Y, para como van las cosas y la larga temporada estival, esta vez se podrían superar todas las previsiones y aumentar drásticamente la tasa de mortandad por calor en Europa.