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¿Sufres de colitis? Podría ser tu cerebro
El Síndrome de Intestino Irritable (SII), una condición médica que impacta de manera significativa la calidad de vida de millones de personas, registra un aumento notable entre la población adulta del país. De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud federal, entre el 16% y el 30% de la población en México vive con este trastorno gastrointestinal. Sin embargo, nuevas investigaciones están transformando la perspectiva clínica al demostrar que su origen no se limita a problemas digestivos aislados.
Durante la cumbre científica "Flobiótica, la era del equilibrio interno", celebrada en Zihuatanejo por la firma Biocodex, especialistas nacionales e internacionales presentaron evidencia científica que posiciona al eje intestino-cerebro como el principal protagonista en el desarrollo y evolución de este padecimiento. El gastroenterólogo Javier Meza señaló que el enfoque actual exige abandonar ideas simplistas y adoptar una medicina personalizada, donde la elección de tratamientos precisos cambie significativamente la evolución del paciente.
Factores de riesgo y el impacto de la pandemia
Los expertos coincidieron en que el SII es una condición multifactorial acelerada por el estilo de vida moderno. El estrés crónico, las modificaciones en los hábitos alimenticios y los efectos derivados de la pandemia de COVID-19 han contribuido a este incremento, afectando especialmente a estudiantes y profesionistas. Estudios recientes sugieren que tanto la infección por SARS-CoV-2 como el estrés prolongado del confinamiento alteraron la permeabilidad intestinal y modificaron la composición de la microbiota, favoreciendo procesos inflamatorios persistentes.
El desglose de los mecanismos biológicos asociados revela que no se trata de un problema puramente psicológico, sino que involucra factores medibles:
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Hipersensibilidad visceral: Presente en aproximadamente el 60% de los pacientes.
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Alteraciones químicas: Desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
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Estructura celular: Inflamación intestinal de bajo grado, disfunción de la barrera intestinal y disbiosis (desequilibrio de la microbiota).
A estos componentes se suman factores de riesgo como el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, el uso recurrente de antibióticos, predisposición genética e infecciones gastrointestinales previas.
Diagnóstico con criterios internacionales
La comunidad médica reunida destacó la importancia de realizar diagnósticos oportunos basados en los Criterios de Roma IV, una herramienta internacionalmente reconocida para identificar trastornos funcionales del aparato digestivo. Este método reduce los retrasos diagnósticos que merman la productividad laboral y el bienestar emocional de los afectados.
Finalmente, la doctora Ana Sofía Osawa, Embajadora en México de Biocodex Microbiota Foundation, enfatizó la necesidad de seleccionar tratamientos respaldados por evidencia científica, particularmente en el uso de probióticos. Explicó que ante la amplia oferta del mercado, es indispensable optar por cepas específicas y estudiadas bajo altos estándares de calidad para lograr un abordaje médico de precisión.