Septiembre 23, 2026

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Trump se sale con la suya con Groenlandia

Miercoles 23 de Septiembre del 2026
Claudia Luna Palencia

Por la Espiral

Claudia Luna Palencia

 

Trump es el clásico matón que consigue lo que pretende, tras amenazar con tomarlo por la fuerza: al final ha doblegado a Dinamarca. Luego de varios meses con amenazas de invadir a Groenlandia, ha sentado a las autoridades danesas y groenlandesas como sutiles corderitos, para signar las condiciones más favorables para los intereses de Estados Unidos; y del propio Trump.

          No la invadió, pero sí logró lo que pretendía desde un principio: tener el control militar de Groenlandia y obligar a que la OTAN pusiese más atención y recursos en la gran isla de hielo que tiene una privilegiada posición estratégica. Y que, en caso de una guerra, contra Estados Unidos, sería junto con México los dos flancos más débiles para la seguridad norteamericana.

          La presión desde la Casa Blanca ha sido brutal, en la forma y en el fondo. Hay razones de seguridad y defensa nacional que el Pentágono esgrime para apropiarse de la isla de hielo. Los asesores de seguridad norteamericana quieren evitar otro Pearl Harbor. Quieren evitar que rusos, chinos y también terroristas puedan usar Groenlandia para atacar a Estados Unidos.

           Las rutas de navegación y si Groenlandia tiene tierras raras o petróleo son en este momento razones secundarias. Las rutas de navegación se abrirán algún día, en 50 o 70 años; y, en cuanto a las tierras raras no tienen grandes reservas como tampoco de petróleo. Su economía depende de la pesca y del sector primario de la producción.

           Prácticamente, Dinamarca mantiene a Groenlandia. Trump amenazó hasta más no poder, como un lobo feroz a su víctima y tras doblegar la voluntad de los europeos podrá construir grandes bases militares en varias partes de Groenlandia. En principio son dos.

          Aprovechando el marco de la 81 Asamblea de Naciones Unidas, el mandatario norteamericano firmó un acuerdo de seguridad con la primera ministra de Groenlandia, Mette Frederiksen y el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen.

          Frederiksen elogió el acuerdo, diciendo que era más grande y mejor que el acuerdo alcanzado con Estados Unidos en 1951. La peculiaridad fundamental la hace la atemporalidad del convenio: no tiene fecha de caducidad… no necesita renovarse… no está sujeto a una revocación. Es, para siempre.

           Según el acuerdo de 1951 que fue modificado por el nuevo pacto, Estados Unidos ya gozaba de una amplia libertad para ampliar sus bases y presencia militar en la isla. Por lo pronto, Trump quiere dos bases militares.

          La primera ministra danesa ha reiterado ante la prensa de su país que el panorama de seguridad en el Ártico está cambiando y eso significa nuevas y latentes amenazas.

          Al final han optado por lo más sencillo: un acuerdo tal y como lo propuso el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien intentó mediar entre los intereses de ambas partes; las de un Trump grosero y voraz y las de daneses y groenlandeses atenazados.

A COLACIÓN

          Una seguridad común en el Ártico. De hecho, Macron llegó a proponer enviar efectivos franceses a Groenlandia y que la OTAN moviese también a un contingente a dicha isla.

          Por cierto, que esta asamblea de la ONU será la última de su titular António Guterres y también del presidente Macron. El próximo año habrá relevo en Naciones Unidas y elecciones presidenciales en Francia.

          Respecto del convenio que habría que leer la letra pequeña, Estados Unidos podrá modernizar y ampliar sus actividades en su actual Base Pituffik y podrá establecer bases adicionales en Narsarsuaq y Mestersvig, siguiendo términos específicos que los firmantes ya habían acordado.

          “Si Estados Unidos quiere ampliar su presencia más allá de eso, el acuerdo exige que presente una propuesta para que todas las partes se reúnan inmediatamente para revisar a través de un comité permanente establecido por un memorando de entendimiento anterior”, de acuerdo con la prensa danesa.

           El acuerdo también prohíbe que países e individuos de países que no sean miembros o socios de la OTAN, ni miembros de la Unión Europea tengan control o influencia significativa sobre sectores particularmente sensibles; por ejemplo, infraestructuras críticas y la extracción de recursos. El acuerdo pone a Groenlandia a cargo de garantizar que estas prohibiciones se cumplan bajo sus leyes actuales. Ahora bien, la manzana envenenada en dicho acuerdo indica que, si Groenlandia llegase a independizarse de Dinamarca, seguiría siendo miembro de la OTAN. Trump ha querido que el acuerdo incluyese sí o sí la referencia de la independencia…