Abril 2, 2026

Últimas Noticias

Despliegan "Operación Desconexión" para combatir la extorsión en EdoMéx Egresada UAEMéx recibe la Presea Estado de México “Leona Vicario” Intranquilidad por la crisis en los insumos (Claudia Luna Palencia) Entregan Deportivo Santo Tomás de los Plátanos Aplican operativo “Semana Santa Segura” con dos mil elementos en Nezahualcóyotl Camioneta explota en Tecámac; Fiscalía Edomex descarta 'coche-bomba' Desazolvan mil 900 metros cúbicos de lodo y basura en Periférico Norte Alcanza Tlalnepantla la máxima calificación financiera Estudiantes UAEMéx, finalistas en Festival Internacional de Cine de Guanajuato Entregan 22 vialidades rehabilitadas en Tlalnepantla Temor en Europa por los suministros Invitan a visitar los hoteles ISSEMYM esta Semana Santa Fortalecen Tlalnepantla y alcaldía Gustavo A. Madero coordinación metropolitana UAEMéx llama a transformar hábitos y fortalecer la conciencia ambiental Fortalecen en Tlalnepantla atención de fugas de agua con nueva flota

Xi Jingpin, el protector

Viernes 31 de Octubre del 2025
Claudia Luna Palencia

Por la Espiral

Claudia Luna Palencia

Mientras Trump intenta crear discordia entre Putin y Xi, la realidad es que los intereses estratégicos mutuos de China y Rusia tienen mayor consonancia que los apetitos personales del presidente norteamericano.

          Con todo y sus amenazas,  Trump no logrará que su economía tenga la productividad de China ni tendrá tampoco la influencia geopolitica que Rusia tiene en África, en América Latina y en otros países de Asia.

          China que está llamada a ser la potencia de este siglo XXI debe terminar de  hallar  su lugar en el mundo y no ser únicamente el protector de los gobiernos parias y de los autocrátas. Debe comprender que Occidente también existe.

          La influencia que ejerce Putin en la figura de Xi Jinping es bastante considerable. Si no se ha resquebrajado la economía rusa tras las sanciones es gracias a la protección económica china que compra a raudales grandes cantidades de petróleo y de gas barato ruso. Lo mismo que hace India.

            Con sus 73 años, Putin desde 2012, ha ocupado los puestos de presidente y también de primer ministro de la Federación de Rusia acumulando  mas de veinte años en el poder.

           Lo mismo que Jinping (un año menor que Putin) quien asumió todos los poderes de su país, desde 2013, convertido en tótem del Partido Comunista de China, máximo líder militar y presidente de la nación. Su reelección  le permitirá gobernar hasta 2028 cuando tendrá 75 años de edad.

           Digamos que ambos mandatarios provienen de la misma generación, aunque de culturas distintas e ideologías que por una parte convergen y por otra no tanto, las circunstancias internacionales han ido orillándolos a cimentar una relación que aunque Putin siempre alaba a Jinping elevándolo al nivel de ”su  mejor y cercanísimo  amigo”, la realidad es que todo es un perpetuo juego de poder.

A COLACIÓN

          Xi quiere que China tenga el mayor poder económico del mundo y Putin aspira a recuperar la zona de influencia soviética y que Rusia controle los hilos del poder geopolítico.

          De esta forma, sus ambiciones se retroalimentan. Hasta el momento, China nunca ha condenado la invasión de las tropas rusas a Ucrania que ya va camino de cumplir los cuatro años en febrero próximo.

          Por no obviar, que ambos líderes socavan los valores democráticos y los derechos humanos. Los dos buscan un nuevo orden mundial con mayor peso de sus decisiones políticas, económicas y militares. Y, por si fuera poco, los dos países tienen conflictos territoriales en sus respectivas zonas de influencia.

          Beijing quiere que su Nueva Ruta de la Seda pueda extenderse por todo el planeta y Moscú pretende extender  su red de paramilitares por los cinco continentes.

          Trump cree que su foto con Xi lo hace un ganador, en realidad solo sigue jugando bajo las reglas del mandatario chino y del ruso: en sus negociaciones, Trump ha conseguido que China le exporte más tierras raras a cambio de aranceles del 10 por ciento. Estados Unidos es el pasado y Trump lo sabe. El futuro pasa por Beijing.