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Y Emiratos le hizo caso a Trump
Por la Espiral
Claudia Luna Palencia
El reino de Emiratos Árabes Unidos ha sacudido el tablero de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con el anuncio de su salida del cártel petrolero a partir del 1 de mayo de este año.
Es decir, la decisión ya ha sido consumada, por un país que si bien no fue miembro fundador de la OPEP que surgió en septiembre de 1960, sí se adhirió en 1967 y, en medio del contexto de los bombardeos de Irán, decidió repentinamente cesar su membresía e ir por libre.
La OPEP representa aproximadamente 40% de la producción mundial de petróleo, pero su poder de mercado fue disminuyendo en la medida que Estados Unidos ha venido incrementando su producción y mayor presencia energética global. Mientras que antes de la guerra, Arabia Saudita producía 11.19 millones de barriles de petróleo al día, en Emiratos Árabes Unidos la cuota era de 4.6 millones de barriles diarios.
¿Qué significa está decisión? Primero, no adoptar una política petrolera común bajo el respeto de las decisiones de la OPEP, para influir en la oferta y en el precio del petróleo; que es casi siempre utilizado como un arma de presión para las economías occidentales, dependientes de las importaciones de hidrocarburos.
Significa igualmente, que Emiratos Árabes Unidos podrá decidir su producción de hidrocarburos, sin tener que consensuarlo con la OPEP. Ser libre para producir y vender diariamente la cantidad de hidrocarburos que considere pertinente bajo la directriz de su política energética nacional y no bajo los designios de la OPEP que implica, casi siempre, hacer lo que diga Arabia Saudita.
En un informe del reino emiratí se destaca que la intención es producir más de 5 millones diarios de barriles de petróleo; prácticamente, no es una meta para alcanzar este año, sino a partir del horizonte de 2027.
Para la OPEP, conformada por 11 países exportadores, implica perder a un socio relevante que es nada menos el tercer productor del mundo. E, implica, debilitar su influencia en el suministro y en los precios globales del petróleo.
Además, no es el único miembro relevante que se ha salido en los últimos años: Qatar dejó a la OPEP en 2019 y es además uno de los líderes en exportación de helio.
En la opinión de Jon Gambrell, está muy en juego la política regional del Golfo: “Emirato Árabes Unidos han mantenido relaciones cada vez más frías con Arabia Saudita, en cuestiones políticas y económicas en Medio Oriente”.
A COLACIÓN
Son dos países competidores estratégicos, porque los liderazgos en la región están moviéndose y en esa carrera también está Israel que no solo busca un lugar geopolítico sino económico. Y, estos tres jugadores quieren además granjearse en el tiempo ser socios fiables de primer nivel para Washington; tan es así, que Emiratos Árabes Unidos, está alineándose con las ambiciones del presidente Trump con inversiones millonarias por 1.4 billones de dólares en tecnología norteamericana.
Gambrell, quien es director de noticias del Golfo e Irán, para The Associated Press, recuerda en un artículo que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han competido cada vez más en cuestiones económicas y de política regional, especialmente en la zona del Mar Rojo. “Ambos países habían combatido conjuntamente contra los rebeldes hutíes respaldados por Irán en 2015. Sin embargo, esa coalición se desmoronó en recriminaciones a finales de diciembre, cuando Arabia Saudita bombardeó lo que describió como un envío de armas destinado a separatistas yemeníes respaldados por Emiratos Árabes Unidos”.
En un artículo de Mehran Haghirian y Jessica Obeid para Le Grand Continent, las autoras coinciden en señalar que la salida de la OPEP, de esta monarquía compuesta por 7 emiratos, es un reflejo de la frustración más generalizada con respecto a los marcos regionales e internacionales que rigen las relaciones entre los miembros de la organización; los cuales ya no se ajustan a la forma en que Emiratos Árabes Unidos perciben su propio papel, tanto en el Golfo como más allá de él.
“La guerra contra Irán ha precipitado esta reevaluación, no solo para Abu Dabi, sino también para el conjunto de los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que comparten en gran medida las mismas percepciones y dificultades”, indicaron.
Parece que la guerra en Irán ha actuado como una válvula de escape para una presión contenida por muchos años en el Golfo Pérsico. Las monarquías tienen un punto en común: son ricas en energéticos, sin embargo, son equidistantes en su visión de la política regional; prevalece un egoísmo que más que unir, sigue separando. Y, además está Trump con sus presiones externas cuestionando la eficacia de los organismos internacionales y de organismos como la OPEP. Finalmente, Emiratos Árabes Unidos ha escuchado muy de cerca ese susurro.