Junio 15, 2026

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Y Trump solo hunde más a EUA

Lunes 15 de Junio del 2026
Claudia Luna Palencia

Por la Espiral

Claudia Luna Palencia

 

Trump ya no sabe cómo sacar a Estados Unidos de la vergüenza a la que Irán está sometiendo al llamado país más poderoso del mundo. Ni Rusia, ni Estados Unidos, son capaces de ganar guerras sin apretar el botón nuclear, menuda lección.

          No hay mal que dure cien años, ni imperio infalible. Y, Estados Unidos, gobernado por Donald Trump, junto con un grupo de oligarcas, va camino de experimentar una mayor debilidad en menoscabo de la economía norteamericana y de su influencia geopolítica y geoeconómica en el mundo.

          De hecho, hay varios expertos que comparan el declive norteamericano con la forma en cómo menguó el Imperio Romano de Occidente, cuya caída sucedió el 4 de septiembre del año 476 después de cristo, cuando el general bárbaro Odoacro derrotó y mató a Orestes y depuso al emperador Rómulo Augusto.

          Ese fue el punto final de la caída de Roma, como poder hegemónico, en una amplia área de influencia y de actuación que incluyó no solo a Europa también a África y Oriente Próximo. Durante todo un siglo, se erigió una civilización basada en los valores de Roma.

          Pero su declive fue resultado de un proceso complejo impulsado por una combinación de factores: económicos, financieros, políticos, militares y sociales, junto con invasiones bárbaras externas. También por una creciente corrupción de sus líderes políticos y toda una trama llena de traiciones rodeada de ambiciones.

          Con el paso del tiempo fue menguando la influencia de Roma en el mundo; fueron perdiendo territorios; cada vez resultó más costosa la financiación de sus guerras y la economía interna quedó atrapada en una maraña burocrática y de corrupción.

          La escritora griega, Christina Athanasiou, señala que a medida que el Imperio luchaba por equilibrar sus gastos, el contenido de plata de sus monedas romanas se redujo gradualmente; hubo una devaluación acompañada por una inflación galopante y una menor   confianza en la moneda.

          Además, la cesión de territorios clave agotó aún más la base impositiva y Athanasiou, estudiosa del tema, indica cómo le afectó esto a  Roma: “Fue perdiendo el control sobre las regiones prósperas, especialmente en el norte de África, que servían como granero del imperio; el impacto, además, se sintió en la base de los recursos imponibles lo que llevó a una erosión de los ingresos, un incremento en los déficits presupuestarios y la incapacidad de financiar eficazmente sus servicios militares y públicos”.

          Bajo estas consideraciones y haciendo un paralelismo con la hegemonía norteamericana resultante de la Segunda Guerra Mundial, la gran pregunta es: si las políticas arancelarias de castigo impuestas por Trump a terceros países; más su obcecada visión unilateral a que Estados Unidos dé un paso atrás en el renglón del multilateralismo y de sus tradicionales áreas de influencia aunado a un mal manejo de la economía norteamericana terminarán acelerando la caída de la supremacía estadounidense.

          Trump no pretende el colapso, sino todo lo contrario, hacerle frente a China y frenar su consolidación como la nueva potencia; sin embargo, sus decisiones van camino de provocar justamente que Estados Unidos tenga una economía más pequeña; menos productiva; menos competitiva y que la política de soft power aplicada por China con su Nueva Ruta de la Seda sea muy bienvenida en todos aquellos países en los que el republicano está castigando con aranceles y maltratando con amenazas.  Allá en dónde Estados Unidos dé un paso atrás, irá Beijing a ocupar el sitio.

A COLACIÓN

          La economía norteamericana ha estado además arrastrando sendos problemas de deuda favoreciendo el desequilibrio presupuestario y los economistas reiteran el peligro de los llamados déficits gemelos.

          El organismo privado, Accounting Insights, señala que la salud económica de un país a menudo se evalúa por sus déficits presupuestarios y comerciales. Cuando ambos son negativos, se denominan como déficits gemelos, lo que indica que el gobierno está gastando más de lo que gana mientras importa más de lo que exporta.

          En 2023, los pagos de intereses federales de Estados Unidos superaron los 659 mil millones de dólares. El endeudamiento incrementa la deuda nacional lo que conlleva costosos intereses y si, los niveles de deuda suben demasiado, los pagos de intereses consumen más ingresos del Gobierno, lo que limita los fondos para servicios esenciales.

          De forma dañina se va creando un círculo vicioso en detrimento del crecimiento económico y como explican los expertos financieros de Accounting Insights un déficit presupuestario a menudo conduce a préstamos gubernamentales, aumentando la demanda de capital y elevando las tasas de interés.

          Así el desequilibrio se sigue alimentando y a la economía norteamericana le siguen faltando ingresos, no llega a los pagos, ni a sus presupuestos; se hace más amplio el déficit presupuestario y el endeudamiento sigue siendo el camino.

          ¿Declive en puerta?