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Captación de agua de lluvia, útil para la actividad agrícola y para enfrentar se

Lunes 09 de Junio del 2025
Redacción Antena125

  • Las sequías en la entidad son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, lo que pone en riesgo a los ecosistemas, así como a las actividades económicas, sociales y agrícolas

En la entidad mexiquense la temporada de lluvias ocurre históricamente entre mayo y septiembre; sin embargo, si las precipitaciones aparecen fuera de este periodo o son insuficientes se puede tratar de una sequía, lo cual afecta a sectores clave como la agricultura, ganadería y, de forma indirecta, cualquier otra actividad de la población.
Ante esta situación, la profesora e investigadora del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua (IITCA) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Rocío Becerril Piña, explicó que existen cuatro tipos de sequía: la meteorológica, que se refiere a la disminución anormal de las precipitaciones respecto a los promedios históricos; agrícola, la cual daña los cultivos al reducir la humedad en el suelo; hidrológica, cuando los cuerpos de agua como ríos, lagos o presas presentan niveles por debajo de lo normal, y la socioeconómica, que impacta directamente en las actividades humanas y, por tanto, el bienestar de la población.
“Las sequías en la entidad son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, lo que pone en riesgo no solo a los ecosistemas, sino también a las actividades económicas, sociales y agrícolas”, advirtió.
Las causas están asociadas a la variabilidad climática y al cambio en el uso del suelo. En zonas urbanas, por ejemplo, el agua de lluvia tiende a escurrir por la pavimentación en lugar de infiltrarse, a diferencia de las áreas verdes, lo que agrava la falta de recarga de acuíferos, afectando en gran medida a las actividades agrícolas y en zonas urbanas se presentan inundaciones.
“Gran parte de la población rural depende de la agricultura de subsistencia, es decir, que cultivan para su propio consumo, por lo cual, una sequía puede alterar completamente su economía familiar, al grado de que niños y jóvenes abandonan sus estudios para ayudar económicamente a su familia”, comentó.

Las investigaciones del IITCA demuestran que las lluvias hoy son más irregulares, las olas de calor más intensas y las temperaturas mínimas ya no son tan bajas como antes, lo cual ha transformado los patrones climáticos.
Becerril Piña indicó que las sequías no pueden evitarse, pero sí es posible mitigar algunos de sus efectos con estrategias como el riego por goteo, el cual consiste en utilizar solo el agua necesaria para los cultivos; la captación de agua de lluvia mediante sistemas instalados en techos de viviendas y edificios, así como el reúso de aguas tratadas, a fin de reducir la contaminación y aprovechar mejor el recurso.
En este sentido, la especialista investiga el uso de la teledetección, una herramienta que permite conocer las condiciones de los recursos hídricos sin estar físicamente en el sitio, mismo que se complementa con mediciones en campo para validar la información, siendo una herramienta factible para el monitoreo de la gestión del agua en los cultivos.
Además, subrayó la necesidad de que las políticas públicas estén coordinadas con instancias como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y que los municipios cuenten con infraestructura adecuada para minimizar fugas, mejorar la gestión administrativa y garantizar el abasto eficiente para la población.
En el ámbito educativo, el IITCA promueve la incorporación del tema de la sequía en los planes de estudio de educación básica regionales, con el fin de crear conciencia desde temprana edad. Así mismo, en el portal web del IITCA se ponen a disposición de la población, dos boletines digitales de manera mensual: uno con información actualizada sobre el impacto de las sequías en el Estado de México, así como de nivel de presas, precipitaciones esperadas y sectores afectados. El otro, sobre sequías desde el enfoque de la ocurrencia, incendios forestales y el impacto socioeconómico y ambiental en la entidad.

“La gestión del agua comienza con la educación y con la capacidad de cada persona para identificar cuánta agua se tiene, quién la usa y hacia dónde va”, enfatizó Rocío Becerril Piña.